4. DIOS ES FIEL
4. DIOS ES FIELOBJETIVO: Obedecer alegremente, para responder a la llamada de Dios en cada situación de nuestras vidas.RECORRIDO DIDÁCTICOTALLER A. 4.1A. EXPERIENCIA“Los momentos más felices de mi vida”1.2.3.4.5.
B. PROFUNDIZACIÓN DE LA EXPERIENCIATALLER B. 4.2• En el fondo de toda alegría, descubrimos la intervención de Dios.1. ¿Qué sentimos al recordar los momentos felices de nuestras vidas?.2. ¿Quiénes han hecho posible esos momentos?.3. ¿En qué forma está Dios presente en nuestras alegrías?.4. ¿Qué significado encierran los momentos felices en medio de las dificultades y luchas que encontramos en nuestras jornadas?.C. ANUNCIO
TALLER C 4.3
1. Dios renueva la promesa a los descendientes de Abrahán: Isaac, Jacob, José, Judá. De este modo se manifiesta como el Dios fiel que mantiene su Alianza de generación en generación.•* Renovación de la Promesa:• Isaac. Gn. 26, 3.3Habita como extranjero en esta tierra, y yo estaré contigo y te bendeciré. A ti y a tu descendencia les daré todas estas tierras, y así confirmaré el juramento que le hice a Abrahán, tu padre.• Jacob. Gn. 28, 12-15 y 46, 3.12 Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.13 Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.15 He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.Gn 46,33 Entonces Dios dijo:–Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No tengas miedo de ir a Egipto, porque allí haré de tus descendientes una gran nación.c• Judá. Gn. 49, 8-12.8 “Judá, tus hermanos te alabarán.Tomarás por el cuello a tus enemigosy tus propios hermanos te harán reverencias.9 ¡Tú, Judá, hijo mío!,eres como un cachorro de leónfcuando deja de devorar a su víctima:se agacha, se echa en el suelo,como si fuera un león adulto.¿Quién se atreverá a molestarlo?10 Nadie le quitará el poder a Judáni el cetro que tiene en las manos,ghasta que venga el dueño del cetro,ha quien los pueblos obedecerán.11 El que amarra su burrito a las viñas,el que lava toda su ropa con vino,¡con el zumo de las uvas!i12 Sus ojos son más oscuros que el vino;sus dientes, más blancos que la leche.j•* Celebración de la Promesa:• Isaac. Gn. 26, 23-25.23 De allí, Isaac se fue a Beerseba. 24 Aquella noche el Señor se le apareció y le dijo:“Yo soy el Dios de tu padre Abraham.No tengas miedo; yo estoy contigo.Por causa de mi siervo Abrahamte bendeciré y aumentaré mucho tu descendencia.”25 Isaac construyó allí un altar e invocó el nombre del Señor. Acampó en aquel lugar, y sus siervos abrieron un pozo.Alianza entre Isaac y Abiméleci• Jacob. Gn. 28, 16-1916 Y despertó Jacob de su sueño dijo: Ciertamente Jehové está en este lugar, y yo no lo sabía.17 Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.18 Y levantóse Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y alzóla por título, y derramó aceite encima de ella.19 Y llamó el nombre de aquel lugar Beth-el, bien que Luz era el nombre de la ciudad primero.Gn 35, 1-31Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. 2Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. 3Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.•* Hecho importante de sus vidas:• Isaac. Gn. 25, 21-23.21 Rebeca no podía tener hijos, así que Isaac rogó al Señor por ella. Y el Señor oyó su oración, y Rebeca quedó embarazada.k 22 Pero como los mellizos se peleaban dentro de su vientre,l ella pensó: “Si esto va a ser así, ¿para qué seguir viviendo?”m Entonces fue a consultar el caso al Señor,n 23 y él le contestó:“En tu vientre hay dos naciones,dos pueblos que están en luchadesde antes de nacer.ñUno será más fuerte que el otro,y el mayor estará sujeto al menor.”o• Jacob. Gn. 32, 24-31.24 Entonces Jacob se quedó solo en el campamento, y llegó un hombre y luchó con él hasta el amanecer. 25 Cuando el hombre vio que no ganaría el combate, tocó la cadera de Jacob y la dislocó. 26 Luego el hombre le dijo:—¡Déjame ir, pues ya amanece!—No te dejaré ir a menos que me bendigas —le dijo Jacob.27 —¿Cómo te llamas? —preguntó el hombre.—Jacob —contestó él.28 —Tu nombre ya no será Jacob —le dijo el hombre—. De ahora en adelante, serás llamado Israel,[c] porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.29 —Por favor, dime cuál es tu nombre —le dijo Jacob.—¿Por qué quieres saber mi nombre? —respondió el hombre. Entonces bendijo a Jacob allí.30 Jacob llamó a aquel lugar Peniel (que significa «rostro de Dios»), porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y sin embargo, conservo la vida». 31 El sol salía cuando Jacob dejó Peniel[d] y se fue cojeando debido a su cadera dislocada.• Judá. Gn. 37, 26-28.26 Entonces Judá dijo a sus hermanos:–¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y luego tratar de ocultar su muerte?k 27 Es mejor que lo vendamos a los ismaelitas y no que lo matemos, porque después de todo es nuestro hermano.Sus hermanos estuvieron de acuerdo con él, 28 así que cuando los comerciantes madianitasl pasaban por allí, los hermanos de José lo sacaron del pozo y lo vendieron a los ismaelitasm por veinte monedasn de plata. Así se llevaron a José a Egipto.ñ2. JOSE Y EL PUEBLO EN EGIPTO.• La fidelidad de Dios se manifiesta también en los acontecimientos de la vida de José, uno de los 12 hijos de Jacob. Aún del mal Dios hace surgir el bien para nosotros. Las adversidades de José, propician la realización del Plan de Dios.• La esclavitud en Egipto dará al Éxodo y éste culminará en una nueva Alianza de Dios con su pueblo.• La figura de José (Gn. 30, 22-24 ).22 Entonces Dios se acordó de Raquel; y Dios la escuchó y le concedió hijos.23 Y ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta.24 Y le puso por nombre José , diciendo: Que el SEÑOR me añada otro hijo.•* José vendido por sus hermanos (Gn. 37).1 Jacob se quedó a vivir en Canaán,b donde su padre había vivido por algún tiempo. 2 Esta es la historia de la familia de Jacob.cJosé y sus hermanosCuando José era un muchacho de diecisiete años, cuidaba las ovejas junto con sus hermanos, los hijos de Bilhá y de Zilpá, concubinas de su padre. Y José llevaba a su padre noticias de la mala conducta de sus hermanos.3 Israel quería a José más que a sus otros hijos, porque había nacido siendo él ya anciano. Por eso le hizo una túnica muy elegante.d 4 Pero al darse cuenta sus hermanos de que su padre le quería más que a todos ellos, llegaron a odiarle y ni siquiera le saludaban.e5 Una vez José tuvo un sueño, y se lo contó a sus hermanos; y ellos le odiaron más todavía, 6 porque les dijo:–Escuchad, voy a contaros el sueño que he tenido. 7 Soñé que todos nosotros estábamos en el campo, atando manojos de trigo; de pronto, mi manojo se levantó y quedó derecho, y vuestros manojos se pusieron alrededor del mío hiciéndole reverencias.8 Entonces sus hermanos contestaron:–¿Quieres decir que tú vas a ser nuestro rey, y que nos vas a dominar?Y le odiaron todavía más por sus sueños y por la forma en que los contaba.9 Después José tuvo otro sueño, que también contó a sus hermanos. Les dijo:–¿Sabéis que he tenido otro sueño, en el que veía que el sol, la luna y once estrellas me hacían reverencias?10 Cuando José contó este sueño a su padre y a sus hermanos, su padre le reprendió, diciéndole:–¿Qué significa ese sueño que has tenido? ¿Acaso tu madre, tus hermanos y yo tendremos que inclinarnos delante de ti?11 Y sus hermanos le tenían envidia;f pero su padre pensaba mucho en este asunto.gJosé, vendido por sus hermanos12 Un día los hermanos de José fueron a Siquem,h buscando pastos para las ovejas de su padre. 13 Entonces Israel dijo a José:–Mira, tus hermanos están en Siquem cuidando las ovejas. Quiero que vayas a verlos.–Iré con mucho gusto –contestó José.14 –Bueno –dijo Israel–, ve y mira cómo están tus hermanos y las ovejas, y regresa luego a traerme noticias.Israel envió a José desde el valle de Hebrón, pero cuando José llegó a Siquem, 15 se perdió por el campo. Entonces un hombre lo encontró, y le preguntó:–¿Qué andas buscando?16 –Ando buscando a mis hermanos –respondió José–. ¿Podrías decirme dónde están cuidando las ovejas?17 –Ya se han ido de aquí –dijo el hombre–. Les oí decir que se iban a Dotán.iJosé fue en busca de sus hermanos, y los encontró en Dotán. 18 Ellos le vieron venir de lejos, y antes de que se acercara hicieron planes para matarlo. 19 Se dijeron unos a otros:–¡Mirad, ahí viene el de los sueños! 20 Venid, matémoslo; luego lo echaremos a un pozo y diremos que un animal salvaje se lo comió. ¡Y a ver qué pasa con sus sueños!21 Cuando Rubén oyó esto, quiso librarle de sus hermanos, y dijo:–No lo matemos. 22 No derraméis sangre. Echadlo a este pozo que está en el desierto, pero no le pongáis la mano encima.Rubén dijo esto porque quería salvar a José y devolvérselo a su padre; 23 pero al llegar José a donde estaban sus hermanos, estos le quitaron la túnica que llevaba puesta, 24 lo cogieron y lo echaron al pozo, que estaba vacío y seco. 25 Después se sentaron a comer.En esto, vieron llegar una caravana de ismaelitas que venían de Galaadj y que en sus camellos traían perfumes, bálsamo y mirra, para llevarlos a Egipto. 26 Entonces Judá dijo a sus hermanos:–¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y luego tratar de ocultar su muerte?k 27 Es mejor que lo vendamos a los ismaelitas y no que lo matemos, porque después de todo es nuestro hermano.Sus hermanos estuvieron de acuerdo con él, 28 así que cuando los comerciantes madianitasl pasaban por allí, los hermanos de José lo sacaron del pozo y lo vendieron a los ismaelitasm por veinte monedasn de plata. Así se llevaron a José a Egipto.ñ29 Más tarde, Rubén regresó al pozo, y al no encontrar dentro a José, rasgó su ropa en señal de dolor. 30 Luego volvió a donde estaban sus hermanos, y les dijo:–¡El muchacho ya no está! ¿Ahora qué voy a hacer?31 Entonces ellos tomaron la túnica de José y la mancharon con la sangre de un cabrito que mataron; 32 luego mandaron la túnica a su padre, con este mensaje: “Encontramos esto. Mira bien si es o no la túnica de tu hijo.”33 En cuanto Jacob la reconoció, dijo: “¡Sí, es la túnica de mi hijo! Algún animal salvaje lo hizo pedazos y se lo comió.” 34 Entonces Jacob rasgó su ropa y se vistió de luto, y por mucho tiempo lloró la muerte de su hijo. 35 Todos sus hijos y sus hijas trataban de consolarle, pero él no quería ser consolado; al contrario, lloraba por su hijo y decía: “Guardaré luto por mi hijo hasta que vaya a reunirme con él entre los muertos.”o36 En Egipto, los madianitas vendieron a José a un hombre llamado Potifar,p que era funcionario del faraón, el rey de Egipto, y capitán de su guardia.•* Encargado de la Administración en la corte (Gn. 40 y 41).1 Después de esto, el copero que servía el vino al rey de Egipto, y también el panadero, ofendieron a su amo el rey. 2 Este, o sea el faraón,a se enojó con los dos funcionarios, el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos, 3 y los mandó presos a la casa del capitán de la guardia. Allí estaba la cárcel, donde también José se encontraba preso. 4 El capitán de la guardia encargó a José que atendiera a aquellos funcionarios, los cuales pasaron mucho tiempo en la cárcel.5 Una noche, ambos presos, el copero y el panadero, tuvieron un sueño, cada uno el suyo, y cada sueño con su propio significado.b 6 Por la mañana, cuando José fue a verlos, los encontró muy preocupados; 7 así que les preguntó:–¿Por qué tenéis hoy tan mala cara?8 –Hemos tenido un sueño, y no hay quien nos lo interprete –contestaron ellos.–¿Acaso no es Dios quien da las interpretaciones?c –preguntó José–. Vamos, contadme lo que habéis soñado.9 Entonces el jefe de los coperos contó su sueño a José con estas palabras:–En mi sueño veía una vid 10 que tenía tres sarmientos. La vid retoñaba y echaba flor, y la flor se convertía en racimos de uvas maduras. 11 Yo tenía la copa del faraón en la mano, y tomaba las uvas y las exprimía en la copa. Luego, yo mismo ponía la copa en manos del faraón.12 José le dijo:–Tu sueño significa esto: los tres sarmientos son tres días, 13 y dentro de tres días el faraón revisará tu caso,d te pondrá de nuevo en tu trabajo y volverás a darle la copa al faraón, tal como antes hacías. 14 Cuando esto suceda, acuérdate de mí y, por favor, habla de mí al faraón para que me saque de este lugar. ¡Compadécete de mí! 15 A mí me raptaron de la tierra de los hebreos, y no merezco estar en la cárcel porque no he hecho nada malo.16 Cuando el jefe de los panaderos vio que José había dado una interpretación favorable, le dijo:–Por mi parte, yo soñé que tenía tres canastillos de pan blanco sobre mi cabeza. 17 En el canastillo de arriba había un gran surtido de pasteles para el faraón, pero las aves venían a comer del canastillo que estaba sobre mi cabeza.18 Entonces José le contestó:–Tu sueño significa esto: los tres canastillos son tres días, 19 y dentro de tres días el faraón revisará tu caso y hará que te cuelguen de un árbol, y las aves se comerán tu carne.20 Al tercer día era el cumpleaños del faraón, y él hizo una gran fiesta para todos sus funcionarios. Delante de sus invitados, el faraón mandó sacar de la cárcele al jefe de los coperos y al jefe de los panaderos. 21 Al copero lo puso de nuevo en su trabajo, y él volvió a darle la copa al faraón, como antes; 22 pero al panadero lo mandó ahorcar, tal como José lo había interpretado. 23 Sin embargo, el copero no volvió a acordarse de José.Gn 411 Pasaron dos años. Un día, el faraón soñó que estaba de pie a orillas del río Nilo, 2 y que del río subían siete vacasb hermosas y gordas que comían hierba entre los juncos. 3 Detrás de ellas, siete vacas feas y flacas subieron del río y se pusieron en la orilla, cerca de las otras. 4 Luego, estas vacas feas y flacas devoraron a las siete vacas hermosas y gordas.El faraón se despertó, 5 pero volvió a dormirse y tuvo otro sueño: vio que siete espigas de trigo, llenas y hermosas, crecían de un solo tallo. 6 Detrás de ellas salieron otras siete espigas, secas y quemadas por el viento del este,c 7 y estas espigas secas devoraron a las siete espigas gruesas y llenas.El faraón se despertó, y se dio cuenta de que era un sueño. 8 Pero al día siguiente por la mañana estaba muy preocupado, y ordenó que vinieran todos los adivinos y sabios de Egipto. El faraón les contó sus sueños, pero ninguno de ellos pudo explicarle qué significaban. 9 Entonces el jefe de los coperos dijo al faraón:–Ahora me acuerdo de lo mal que me he portado. 10 Cuando Su Majestad se enojó con el jefe de los panaderos y con este servidor de Su Majestad, nos mandó a los dos a la cárcel del capitán de la guardia. 11 Una noche, el jefe de los panaderos tuvo un sueño, y yo otro, y cada sueño tenía su propio significado. 12 En aquel lugar estaba con nosotros un joven hebreo, que era esclavo del capitán de la guardia. Le contamos nuestros sueños y él los interpretó, y nos dijo su significado. 13 ¡Y todo pasó tal como él nos lo había dicho! Yo volví de nuevo a mi trabajo, y el otro fue ahorcado.14 Entonces el faraón mandó llamar a José, y lo sacaron inmediatamente de la cárcel. José se cortó el pelo, se cambió de ropa y se presentó ante el faraón. 15 Y el faraón le dijo:–He tenido un sueño y no hay quien lo interprete; pero he sabido que tú, si oyes un sueño, lo puedes interpretar.16 –Eso no depende de mí –contestó José–; pero Dios dará a Su Majestad una contestación favorable.17 El faraón contó a José:–En mi sueño, yo estaba de pie a la orilla del río Nilo, 18 y del río subieron siete vacas gordas y hermosas, que comían hierba entre los juncos. 19 Detrás de ellas subieron otras siete vacas, muy feas y flacas. ¡Jamás había visto yo vacas tan feas en todo Egipto! 20 Estas vacas flacas y feas devoraron a las primeras siete vacas gordas; 21 pero, aun después de haberlas devorado, nadie habría podido advertirlo, porque seguían tan flacas como antes.“Me desperté, 22 y después tuve otro sueño, en el que siete espigas de trigo, llenas y hermosas, crecían de un mismo tallo. 23 Detrás de ellas crecían otras siete espigas, secas, delgadas y quemadas por el viento del este. 24 Y estas espigas secas devoraron a las siete espigas hermosas. Yo he contado esto a los adivinos, pero ninguno de ellos ha podido explicarme su significado."25 Entonces José dijo al faraón:–Los dos sueños que tuvo Su Majestad son uno solo. Dios ha anunciado a Su Majestad lo que él va a hacer. 26 Las siete vacas hermosas son siete años, lo mismo que las siete espigas hermosas. Es el mismo sueño. 27 Las siete vacas flacas y feas que subieron detrás de las otras, también son siete años; lo mismo que las siete espigas secas y quemadas por el viento del este. Significan siete años de escasez. 28 Es tal como yo he dicho: Dios ha anunciado a Su Majestad lo que él va a hacer. 29 Van a venir siete años de mucha abundancia en todo Egipto, 30 y después vendrán siete años de gran escasez. Nadie se acordará de la abundancia que hubo antes en Egipto, porque la escasez arruinará al país. 31 Será tan grande la escasez, que no quedarán señales de la abundancia que antes hubo. 32 Su Majestad tuvo el mismo sueño dos veces, porque Dios está decidido a hacer esto, y lo va a hacer muy pronto.33 “Por lo tanto, sería bueno que Su Majestad buscara un hombre inteligente y sabio que se hiciera cargo del país. 34 Haga esto Su Majestad, y también nombre gobernadores que vayan por todo el país y recojan la quinta parte de todas las cosechas de Egipto, durante los siete años de abundancia. 35 Que junten todo el trigo de los buenos años que vienen y lo pongan en un lugar, bajo el control de Su Majestad, y que lo guarden en las ciudades para alimentar a la gente. 36 Así el trigo quedará preservado para el país, para que la gente no muera de hambre durante los siete años de escasez que habrá en Egipto."José, gobernador de Egipto37 El plan pareció bien al faraón y a sus funcionarios, 38 así que el faraón les dijo:–¿Podremos encontrar otro hombre como este, que tenga el espíritu de Dios?d39 Y a José le dijo:–No hay nadie más inteligente y sabio que tú, pues Dios te ha hecho saber todo esto. 40 Tú te harás cargo de mi palacio, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes. Solamente yo seré más que tú, porque soy el rey.e 41 Mira, yo te nombro gobernador de todo el país de Egipto.Al decir esto, 42 el faraón se quitó de la mano el anillo que tenía su sello oficial y se lo puso a José. Luego ordenó que le vistieran con ropas de lino muy fino y que le pusieran un collar de oro en el cuello. 43 Después le hizo subir en el carro que siempre iba detrás del suyo, y ordenó que gritaran delante de él: “¡Abrid paso!”f Así fue como José quedó al frente de todo el país de Egipto.44 Luego el faraón le dijo:–Aunque yo soy el faraón, nadie en todo Egipto moverá un dedo sin tu permiso.45 El faraón puso a José el nombre egipcio de Safenat-panéah,g y lo casó con Asenat, la hija de Potifera, sacerdote de la ciudad de On.h Así quedó José al frente de Egipto. 46 José tenía treinta años cuando lo llevaron ante el faraón, el rey de Egipto.José se despidió del faraón y comenzó a viajar por todo Egipto. 47 La tierra produjo muchísimo durante los siete años de abundancia, 48 y José recogió todo el trigo que dio el país durante aquellos siete años; lo guardó en las ciudades, dejando en cada ciudad el trigo recogido en los campos vecinos. 49 José recogió trigo como si fuera arena del mar. Era tanto el trigo, que dejó de medirlo, pues no se podía llevar la cuenta.50 Antes de que empezaran los años de escasez, José tuvo dos hijos con su esposa Asenat. 51 Al primogénito lo llamó Manasés, porque dijo: “Dios me ha hecho olvidar todos mis sufrimientos y a todos mis parientes.” 52 Al segundo lo llamó Efraín, porque dijo:i “Dios me ha hecho tener hijos en el país donde he sufrido.”53 Pasaron los siete años de abundancia que hubo en Egipto, 54 y comenzaron los siete años de escasez, tal como José lo había dicho. Hubo hambre en todos los países, menos en Egipto, pues allí había qué comer. 55 Y cuando los habitantes de Egipto comenzaron a tener hambre, fueron a pedir trigo al faraón. Entonces el faraón dijo a todos los egipcios: “Id a ver a José y haced lo que él os diga.”56 Cuando el hambre se extendió por todo el país, José abrió todos los graneros donde había trigo, para vendérselo a los egipcios, pues el hambre era cada vez peor. 57 Y venían de todos los países a Egipto a comprar trigo a José, pues en ningún país había qué comer.•* Reconocimiento y misión (Gn. 45 y 46, 1-7).
José se da a conocer
45 José ya no pudo controlarse delante de sus servidores, así que ordenó: «¡Que salgan todos de mi presencia!» Y ninguno de ellos quedó con él. Cuando se dio a conocer a sus hermanos, 2 comenzó a llorar tan fuerte que los egipcios se enteraron, y la noticia llegó hasta la casa del faraón.3 —Yo soy José —les declaró a sus hermanos—. ¿Vive todavía mi padre?
Pero ellos estaban tan pasmados que no atinaban a contestarle. 4 No obstante, José insistió:
—¡Acérquense!
Cuando ellos se acercaron, él añadió:
—Yo soy José, el hermano de ustedes, a quien vendieron a Egipto. 5 Pero ahora, por favor no se aflijan más ni se reprochen el haberme vendido, pues en realidad fue Dios quien me mandó delante de ustedes para salvar vidas. 6 Desde hace dos años la región está sufriendo de hambre, y todavía faltan cinco años más en que no habrá siembras ni cosechas. 7 Por eso Dios me envió delante de ustedes: para salvarles la vida de manera extraordinaria[a] y de ese modo asegurarles descendencia sobre la tierra. 8 Fue Dios quien me envió aquí, y no ustedes. Él me ha puesto como asesor[b] del faraón y administrador de su casa, y como gobernador de todo Egipto. 9 ¡Vamos, apúrense! Vuelvan a la casa de mi padre y díganle: “Así dice tu hijo José: ‘Dios me ha hecho gobernador de todo Egipto. Ven a verme. No te demores. 10 Vivirás en la región de Gosén, cerca de mí, con tus hijos y tus nietos, y con tus ovejas, y vacas y todas tus posesiones. 11 Yo les proveeré alimento allí, porque aún quedan cinco años más de hambre. De lo contrario, tú y tu familia, y todo lo que te pertenece, caerán en la miseria’ ”. 12 Además, ustedes y mi hermano Benjamín son testigos de que yo mismo lo he dicho. 13 Cuéntenle a mi padre del prestigio que tengo en Egipto, y de todo lo que han visto. ¡Pero apúrense y tráiganlo ya!
14 Y abrazó José a su hermano Benjamín, y comenzó a llorar. Benjamín, a su vez, también lloró abrazado a su hermano José. 15 Luego José, bañado en lágrimas, besó a todos sus hermanos. Solo entonces se animaron ellos a hablarle.
16 Cuando llegó al palacio del faraón la noticia de que habían llegado los hermanos de José, tanto el faraón como sus funcionarios se alegraron. 17 Y el faraón le dijo a José: «Ordena a tus hermanos que carguen sus animales y vuelvan a Canaán. 18 Que me traigan a su padre y a sus familias. Yo les daré lo mejor de Egipto, y comerán de la abundancia de este país. 19 Diles, además, que se lleven carros de Egipto para traer a sus niños y mujeres, y también al padre de ustedes, 20 y que no se preocupen por las cosas que tengan que dejar, porque lo mejor de todo Egipto será para ustedes».
21 Así lo hicieron los hijos de Israel. José les proporcionó los carros, conforme al mandato del faraón, y también les dio provisiones para el viaje. 22 Además, a cada uno le dio ropa nueva, y a Benjamín le entregó trescientas monedas de plata y cinco mudas de ropa. 23 A su padre le envió lo siguiente: diez asnos cargados con lo mejor de Egipto, diez asnas cargadas de cereales, y pan y otras provisiones para el viaje de su padre. 24 Al despedirse de sus hermanos, José les recomendó: «¡No se vayan peleando por el camino!»
25 Los hermanos de José salieron de Egipto y llegaron a Canaán, donde residía su padre Jacob. 26 Al llegar le dijeron: «¡José vive, José vive! ¡Es el gobernador de todo Egipto!» Jacob quedó atónito y no les creía, 27 pero ellos le repetían una y otra vez todo lo que José les había dicho. Y, cuando su padre Jacob vio los carros que José había enviado para llevarlo, se reanimó. 28 Entonces exclamó: «¡Con esto me basta! ¡Mi hijo José aún vive! Iré a verlo antes de morirme».
Gn 46, 1-71 Israel emprendió el viaje con todas sus pertenencias. Al llegar a Berseba, ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. 2 Esa noche Dios le habló a Israel en una visión:—¡Jacob! ¡Jacob!—Aquí estoy —respondió.3 —Yo soy Dios, el Dios de tu padre —le dijo—. No tengas temor de ir a Egipto, porque allí haré de ti una gran nación. 4 Yo te acompañaré a Egipto, y yo mismo haré que vuelvas. Además, cuando•* Bendiciones de José (Gn. 49, 10.26).10 Nadie le quitará el poder a Judáni el cetro que tiene en las manos,ghasta que venga el dueño del cetro,ha quien los pueblos obedecerán.26 Tu padre te bendijo másde lo que mis padres me bendijeron.Hasta el fin de los montes eternos,estas bendiciones estaránsobre la cabeza de José,que fue escogido entre sus hermanos.mueras, será José quien te cierre los ojos.
5 Luego Jacob salió de Berseba, y los hijos de Israel hicieron que su padre Jacob, y sus hijos y sus mujeres, subieran en los carros que el faraón había enviado para trasladarlos. 6 También se llevaron el ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán. Fue así como Jacob y sus descendientes llegaron a Egipto. 7 Con él se llevó a todos sus hijos, hijas, nietos y nietas, es decir, a todos sus descendientes.
• Los
principales hechos de la historia de Salvación los celebramos en la liturgia de
la Palabra durante el año. En
Cuaresma escuchamos constantemente la Palabra de Dios que llama a todos los
hombres a la conversión, que le muestra el camino que ha de recorrer; cómo ha
de ser la oración. También es frecuente el tema de la alianza; de Dios que perdona al hombre
arrepentido.
El tema del perdón es muy frecuente en la Palabra de Dios.
• La
actitud de escucha, de meditación de la Palabra es una condición indispensable
para la Conversión. Los fieles hemos de responder a la Palabra que escuchamos
en el Salmo Responsorial; en Cuaresma el Salmo
50 y Joel 2,12-27 (de reconocimiento
del pecado y de petición para obtener un corazón sincero)
es
muy frecuente.
SALMO 50
Misericordia, Dios mío
Misericordia, Dios mío
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Joel 2,12-27
"12. «Mas ahora todavía - oráculo de Yahveh - volved a mí de todo corazón, con ayuno, con llantos, con lamentos.» 13. Desgarrad vuestro corazón y no vuestros vestidos, volved a Yahveh vuestro Dios, porque él es clemente y compasivo, tardo a la cólera, rico en amor, y se ablanda ante la desgracia. 14. ¡Quién sabe si volverá y se ablandará, y dejará tras sí una bendición, oblación y libación a Yahveh vuestro Dios! 15. ¡Tocad el cuerno en Sión, promulgad un ayuno, llamad a concejo, 16. congregad al pueblo, convocad la asamblea, reunid a los ancianos, congregad a los pequeños y a los niños de pecho! Deje el recién casado su alcoba y la recién casada su tálamo. 17. Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, ministros de Yahveh, y digan: «¡Perdona, Yahveh, a tu pueblo, y no entregues tu heredad al oprobio a la irrisión de las naciones! ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: ¿Dónde está su Dios?» 18. Y Yahveh se llenó de celo por su tierra, y tuvo piedad de su pueblo. 19. Respondió Yahveh y dijo a su pueblo: «He aquí que yo os envío grano, mosto y aceite virgen: os hartaréis de ello, y no os entregaré más al oprobio de las naciones. 20. Al que viene del Norte le alejaré de vosotros, y le echaré hacia una tierra de aridez y desolación: su vanguardia hacia el mar oriental, hacia el mar occidental su retaguardia. Y subirá su hedor, y subirá su fetidez». (¡Porque él hace grandezas!) 21. No temas, suelo, jubila y regocíjate, porque Yahveh hace grandezas. 22. No temáis, bestias del campo, porque ya reverdecen los pastizales del desierto, los árboles producen su fruto, la higuera y la vid dan su riqueza. 23. ¡Hijos de Sión, jubilad, alegraos en Yahveh vuestro Dios! Porque él os da la lluvia de otoño, con justa medida, y hace caer para vosotros aguacero de otoño y primavera como antaño. 24. Las eras se llenarán de trigo puro, de mosto y aceite virgen los lagares rebosarán. 25. «Yo os compensaré de los años en que os devoraron la langosta y el pulgón, el saltón y la oruga, mi gran ejército, que contra vosotros envié.» 26. Comeréis en abundancia hasta hartaros, y alabaréis el nombre de Yahveh vuestro Dios, que hizo con vosotros maravillas. (¡Mi pueblo no será confundido jamás!) 27. «Y sabréis que en medio de Israel estoy yo, ¡yo, Yahveh, vuestro Dios, y no hay otro! ¡Y mi pueblo no será confundido jamás!»"
D. RESPUESTA• Hacer un momento de Oración silenciosa para escuchar lo que Dios me dice a través de este TEMA.• Deducir el Objetivo como compromiso concreto: Obedecer alegremente, para responder a la llamada de Dios en cada situación de nuestras vidas.• ¿Cómo debo celebrar la Pascua de Dios, cada domingo?.
las promesas de DIOS
E. DIVERSIÓNTALLER E. 4.41. Explicar e ilustrar la frase: “Dios renueva su promesa de salvación”.2. Anotar cuál es el hecho más importante en la vida de Isaac, Jacob, Judá, José.3. Hacer una oración personal de agradecimiento a Dios por su fidelidad.4. Interpretar la frase: “Dios es fiel”, e ilustrarla con ejemplos tomados de la propia experiencia.












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